Jesús, el cumplimiento de las promesas

Esta es la primera de una serie de reflexiones sobre el Evangelio según Mateo, y antes de comenzar, es necesario hacer una breve nota introductoria:

¿Quién escribió este evangelio y para quién? Aunque el texto no menciona al autor, las tradiciones antiguas lo atribuyen a Mateo, el recaudador de impuestos que se convirtió en seguidor de Jesús y en apóstol. Y aunque no fue el primer evangelio en ser escrito, es el primero en el Nuevo Testamento porque sirve como un puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Fue escrito principalmente para una audiencia judía y contiene muchas citas y referencias al Antiguo Testamento, más que otros libros del Nuevo Testamento. Su tema central es Jesús, el Rey del Reino de los Cielos y el Mesías que cumple las promesas del Antiguo Testamento.

¿Qué puedes esperar de esta serie? Esta no será un estudio exhaustivo del libro; no es un comentario bíblico, sino más bien una colección de reflexiones sobre los temas centrales de este evangelio.

Comencemos leyendo Mateo 1:1-17:

¡Hay bastantes nombres en esta genealogía! Cada uno tiene mucho que decirnos, avanzando la narrativa de la Biblia hacia Jesús. Sin profundizar en los detalles de cada persona mencionada en esta genealogía, al menos podemos identificar tres temas principales relacionados con tres de las grandes promesas de Dios en el Antiguo Testamento.

  • Jesús es el cumplimiento de la promesa de Dios a Adán y Eva (Génesis 3:15).
  • Jesús es el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham (Génesis 12:1-3).
  • Jesús es el cumplimiento de la promesa de Dios a David (2 Samuel 7:5-16).

Jesús es el cumplimiento de la promesa de Dios Adán y Eva

Algo interesante que hace Mateo en esta genealogía es incluir los nombres de algunas mujeres. Una de estas es María. El v16 no dice: “Jacob fue el padre de José, y José el padre de Jesús.”, no, sino que dice: “José, el marido de María, de la cual nació Jesús.”

¿Por qué es importante entender que Jesús nació de María? Porque Jesús es el cumplimiento de la promesa de Dios a Adán y Eva, de que un día de mujer nacería uno que iba a ser herido por la serpiente, pero que iba a derrotarla aplastando su cabeza.

Ese es Jesús, el descendiente prometido, nacido de mujer quien, al morir en la cruz por los pecados, sufriría “herido por la serpiente en el talón”, pero con su resurrección vencería “aplastando la cabeza de la serpiente”. Jesús es el cumplimiento de Génesis 3:15.

Jesús es el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham

En Génesis 12, Dios le prometió a Abraham tierra, descendencia y bendición. Esta bendición debía alcanzar a todas las naciones a través de los descendientes de Abraham. Por eso Mateo comienza diciendo: “El libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

Jesús es el descendiente de Abraham que traería bendición al pueblo de Dios y a todas las naciones. Es importante notar que Mateo enfatiza el alcance de esta bendición al incluir en la de Jesús genealogía a Tamar, quien se disfrazó de ramera y quedó embarazada de Judá; al incluir a Rahab, la ramera de Jericó que ayudó a los espías y se salvó de la destrucción de la ciudad; al incluir a Rut, la moabita nuera de Noemí; al incluir a Betsabé, la mujer con la que fornicó David, estando ella casada con Urías.

Mateo incluye a estas extranjeras y mujeres de los márgenes de la sociedad enfatizando el alcance de la promesa de bendición a través de Jesús, bendición que no es sólo para judíos religiosos, sino que es para todas las naciones. Jesús es el cumplimiento de Génesis 12.

Jesús es el cumplimiento de la promesa de Dios a David

El versículo 1 dice: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David…” En 2 Samuel 7, Dios le había prometido a David que de su descendencia establecería un reino eterno.

Y la segunda porción de esta genealogía traza a los descendientes de David hasta el exilio, y después del exilio Dios desechó a Su pueblo, ni cambió Su promesa a David, sino la tercera porción de esta genealogía continúa trazando a los descendientes de David hasta Jesús, del cual Mateo escribe al final del verso 16: “llamado el Cristo”.

Cristo significa Mesías, que a su vez significa Ungido. Jesús es el Ungido del Señor, es decir, Él es el Rey de Dios prometido a David, quien reinará eternamente. Jesús es el cumplimiento de 2 Samuel 7.


Reflexionemos ¿por qué es importante esto para los lectores originales y para nosotros? 

  • Para aquellos judíos del primer siglo, al entender que Jesús es el cumplimiento de las grandes promesas del Antiguo Testamento, el mensaje era: “la espera ha terminado, el Mesías ha llegado, Él traerá finalmente el reposo para el pueblo de Dios, el inaugurará el nuevo pacto que anunciaron los profetas. Respondan en fe y acérquense a Él.”
  • Para nosotros, una de las cosas importantes que debemos entender de este pasaje es que al tener fe en Jesús somos parte de una gran historia, tenemos fe en Jesús quien es el cumplimiento de promesas antiguas, promesas hechas desde el principio. La vida no se trata de nosotros, vivimos en un tiempo y sociedad que nos lleva al individualismo, a valorar por encima de todo nuestra propia historia personal, pero Mateo nos recuerda que somos parte de una historia más grande que nosotros mismos, la historia de Jesús que comenzó en el principio, en el Génesis, con grandes promesas, que se cumplieron en Cristo, y seguirán su curso hasta un perfeccionamiento futuro. 

Yo necesito recordar esto. Cuando en mi egoísmo quiero que el mundo gire a mi alrededor necesito recordar que la vida no se trata de mí, sino que por la Gracia de Dios y la fe en Jesús se me permite ser tan sólo una parte pequeña y no principal, dentro de la Gran Historia de Jesús, el Rey, el Mesías, el cumplimiento de las grandes y antiguas promesas de Dios. 

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